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El tenebroso proceso penal

El tenebroso proceso penal

Si no eres un abogado penalista o un funcionario judicial y vives una vida respetuosa de la ley, en teoría no tendrías porque cruzar caminos con el derecho penal.

Lastimosamente en la vida en ocasiones podemos tomar la decisión equivocada. Podemos pensar que algo “no era tan grave” o que “todos lo hacen” y cometer un error. Podemos ser víctimas de la estafa de alguien a quien le dimos nuestra confianza, de un robo o de algo peor. Es decir, no estamos exentos de tener que atravesar, en algún momento, de una vereda o de la otra, el tenebroso proceso penal.

Para la víctima, generalmente el tenebroso proceso penal empieza, cuando casi siempre aun en shock, debe acudir a denunciar ante la Fiscalía lo que le ocurrió.

Toparse con oficinas abarrotadas de los problemas de siempre del sector público: lentitud, desidia, fastidio, amiguismo, al momento de denunciar un delito del cual hemos sido víctimas y no recibir ni empatía peor comprensión es la norma, no la excepción. Re victimización a granel.

Después, la victima debe averiguar que fiscal conoce su causa y peregrinar solemnemente ante su despacho para dialogar con su corifeo de asistentes y secretarios, quienes, atiborrados de trabajo, alzan a ver a la víctima compadeciéndose de su situación antes de muy posiblemente mandarla a regresar en algunos días para abrir la indagación previa (fase previa al tenebroso proceso penal) reconocer la firma y rúbrica de su denuncia mediante la firma de un acta. Antes la víctima debía llevar hasta el papel para imprimir el acta, las cosas han mejorado en algo….

Firmar el acta de reconocimiento de firma y rúbrica es el acto mediante la cual la víctima, convertida en denunciante, es informada y reconoce las consecuencias legales que le acarrea denunciar hechos falsos.

Luego vienen otros peregrinajes: para requerir diligencias, buscar peritos, notificar, pedir documentos o cualquier otra cosa que requiera la autoridad en la investigación. Como dice el dicho: “el ojo del amo engorda al caballo” y la presencia constante de la víctima es imprescindible para que gire la maquinaria del tenebroso proceso penal.

Una vez reunidos los elementos suficientes para que el fiscal pueda determinar la existencia de los hechos denunciados por la víctima y la responsabilidad penal del victimario debe solicitar al juez señalar día y hora para formular cargos. Una vez formulados cargos en contra del procesado, empieza el tenebroso proceso penal.

En esta fase que puede durar hasta 120 días máximo, el fiscal despacha todas las diligencias que él y las partes consideran necesarias para demostrar sus argumentos: los de cargo y de descargo.

Estos argumentos los presenta ante el juez en audiencia, y él decide si da paso a que el tenebroso proceso penal continúe en Tribunales Penales o si concluye ahí, sin llegar a juicio.

Si llega a juicio, el fiscal y la víctima deben probar y acreditar para convencer de la existencia del delito y de la responsabilidad del procesado, a dos, de tres jueces especializados en materia penal, conformados en un tribunal de juzgamiento, De conseguirlo, el procesado será sancionado. Si existen dudas, se ratificará el estado de inocencia.

 

Posteriormente, vienen las fases de apelación y casación y finalmente el recurso extraordinario de revisión.

El proceso penal es, en verdad, un proceso tenebroso, un túnel obscuro con poca luz y muchos sustos. En un túnel obscuro lo mas importante es contar con alguien de confianza que nos de seguridad y nos ayude a caminar por la tiniebla hasta salir de nuevo a la luz. La tarea de un abogado penalista debe ser esa: la de guiar con compasión, honestidad, rectitud, eficacia y conocimiento a nuestros clientes, para atravesar uno de los túneles más tenebrosos en los que la vida te puede poner en algún momento.

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